Manos, pétalos de jazmín.
Risa, canto.
Ojos, musas.
Mi deseo te envuelve.
Te susurra besos y caricias al oído.
Y me acurruco en vos
para preguntarte:
¿En qué mágico mundo se creó tu encanto?
Y, si decís que no sos un espejismo,
¿por qué veo amor en tus ojos al mirarme?
Misterioso ser ensonrisado.
Tu única respuesta es un beso.
Y, con eso, ya olvido mi pregunta.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Comentarios